Boris Vian – Escupiré sobre vuestra tumba (1946) Ed. Bruguera, libro amigo (Pág.43-44)

Fecha: septiembre 14th, 2011 | Autor: | Archivado en: Literatura | Tags: , , | Sin Comentarios »

Escupiré sobre vuestra tumba- Eh, Dexter…
– ¿Sí?
Se volvió hacia mí. Había un viso de burla en su mirada, pero me importaba un carajo.
– Esas chicas… Asquith, me parece… Preséntamelas.
– Cómo no, amigo mío. Acompáñeme.
De cerca estaban aún mejor de lo que me había parecido desde el bar. Eran sensacionales. Les dije no sé qué e invité a la morena, Lou, a bailar el slow que el pinchadiscos acababa de encontrar en el montón. ¡Dios mío! Daba gracias al cielo y al tipo que se había mandado hacer un smoking de mi talla. La ceñí a mí un poco más de lo que se acostumbra, pero de todos modos no me atrevía a pegarme a su cuerpo como nos pegábamos unos con otros, cuando nos apetecía, los de la banda. Se había perfumado con algo complicado, seguramente muy caro: diría que un perfume francés. Tenía el pelo negro recogido hacia un lado de su cabeza, y unos ojos amarillos de gato salvaje en una pálida cara triangular; y su cuerpo… Mejor no pensar en él. Su vestido se sostenía solo, no sé cómo, porque no había nada de donde colgara, ni en la espalda ni alrededor del cuello, nada, sólo sus pechos, pero unos pechos, todo hay que decirlo, tan duros y agudos como aquellos habrían podido aguantar el peso de dos decenas de vestidos como el que llevaba. La desplacé un poco hacia la derecha y por la abertura de mi smoking sentía el pezón a través de mi camisa de seda, contra mi pecho. A las demás, se les notaba el reborde de las bragas a través de la tela, a la altura de los muslos, pero ésta debía de arreglarse de otra forma, porque su línea, de los hombros a los tobillos era tan regular como un chorro de leche. A pesar de todo, me animé a dirigirle la palabra. Lo hice tan pronto como recobré el aliento.