Entrevista a Javier Bragado, uno de los mejores fotógrafos de conciertos de nuestro país

Fecha: noviembre 7th, 2012 | Autor: Antonio Carralón López | Archivado en: Actualidad, Fotografía, Música | Tags: , , | Sin Comentarios »

Una entrevista puede ser un coñazo de 10 minutos con su sota, su caballo y su rey; sus “muchas gracias y hasta pronto” y su sensación de haber cumplido y punto. Pero también puede ser una enriquecedora conversación de una hora y media sin prisas, con unas cervezas y unas aceitunas y un vínculo entre entrevistador y entrevistado, una misma vehemencia, que termina con un sincero apretón de manos y un “ha sido un verdadero placer” de despedida.

© Antonio Carralón

Javier Bragado comparte conmigo la pasión por la música y por la fotografía, pero él ha sabido canalizarla y convertirla en un verdadero proyecto profesional donde talento, teoría, humildad, constancia, ganas de aprender y cien atributos más se juntan en una sola persona, en un único profesional que con 30 años se ha hecho hueco en todo lo alto del conjunto de fotógrafos de conciertos de nuestro país. Con una base teórica -comunicación audiovisual y master de fotografía en la escuela EFTI de Madrid- y una pasión por la música de proporciones que él mismo califica de dignas de un friki lleva haciendo fotografías en conciertos desde 2008 y desde marzo de 2012 es uno de los tres responsables de la edición española de la prestigiosa revista de música Revolver. Pero un curriculum y unos fríos datos se quedan cortos, flojos, al definirle como persona. Javier Bragado es un verdadero entusiasta de lo que hace y, como tal, ha montado en la propia escuela de fotografía EFTI de Madrid hasta el 6 de diciembre una exposición con las fotos que ha realizado en conciertos durante estos últimos años de una calidad notable porque si quieres darte valor has de currártelo y no puedes exponer en un bar donde la gente va a tomar copas. De la exposición en sí confiesa sentirse satisfecho pese a la alta inversión económica y adelanta que tiene pensado moverla todo lo que pueda antes de dejar escapar un sincero ahora lo que falta es que la gente se anime a comprarme alguna, dirigiéndose la conversación hacia la eterna vía del vender tus fotos a un precio u otro, llegando a la conclusión de que una obra no se tiene que vender para cubrir los gastos de los materiales y que quien la quiera comprar tiene que tener en cuenta la propiedad intelectual y otorgarle al autor el valor que le corresponde. En este caso todas son piezas únicas y tenerlas en casa o en la oficina no es tener una foto impresa del Google sino una gran obra de un gran artista.

En el momento en que tú decides encuadrar aquí y no allí o capturar a este sujeto en vez de a ese ya estás dando tu visión de esa realidad.

Entrando en materia sobre lo que es echar fotos en un recinto grande frente a hacerlo en una pequeña sala comenta las ventajas de la luz en los festivales frente a los inconvenientes de un escenario tan grande porque a mí me gusta mucho usar el gran angular pero al hacerlo en un festival se pierde detalle y al tirar con un tele, por otro lado, las fotos quedan mucho más planas. En salas pequeñas -continúa- consigues tomas más impactantes si tienes la suerte de tener una tarde de buena luz. Al pedirle una recomendación para culminar un buen día de trabajo en un concierto Javier aconseja estudiar con antelación el show al que se va a ir. Hoy en día el acceso a la información que proporciona Internet permite, en ocasiones, saber el montaje que un grupo va a llevar e incluso cómo se van a mover sus miembros o si el cantante es zurdo o diestro para que la toma de tu vida no se vea echada a perder porque la mano en el micro te tape la cara.

© Javier Bragado

© Javier Bragado

Por otro lado las limitaciones que las promotoras y salas imponen a los fotógrafos son, por una parte comprensibles y por otra no. Por ejemplo en las salas que no tienen foso es absurdo que te limiten a hacer las fotos durante las tres primeras canciones. En cambio en las que sí lo tienen se comprende por un tema de seguridad y es que ese espacio está habilitado también para poder evacuar personas en caso de incidente. Limitar, en cambio el que fuera del foso no se puedan echar fotos es un poco absurdo y más en la actualidad cuando la mitad de los asistentes están haciendo fotos y grabando vídeos con sus móviles y cámaras compactas. Por otro lado si es el artista el que impone reglas es del todo respetable puesto que él es el dueño de su música y de su propia imagen. Mi reflexión en este punto es la de ampliar la libertad del fotógrafo en general hasta el punto, incluso, de controlar algunos de los puntos de luz para la mejora de las fotografías, aunque hay que tener también en cuenta, apunta Javier, que en un concierto pueden haber muchos fotógrafos y que el grupo no puede acceder a todas las peticiones y convertir el escenario en un estudio perdiéndose, además, la magia del directo, del aquí te pillo, aquí te mato.

Javier usa Canon y distribuye sus disparos entre una EOS 5D Mark II y una EOS 1D sobre las que generalmente monta objetivos 24-70mm y 70-200mm dependiendo, como siempre, del recinto y de los artistas. Por otro lado, preguntado por si usa algún tipo de programa automático dice que no. Si conoces tu equipo y las condiciones de la sala en la que vas a trabajar, tus disparos suelen estar bajo control. El que escribe, desde sus humildes pinitos en ésto, suele tener la sensibilidad ISO en automático por los bruscos altibajos en la luz e incluso se plantea fijar una velocidad y que la máquina calcule el diafragma para probar, como dijo en su día otro gran fotógrafo de conciertos, Mariano Regidor, pero Javier dice sentirse cómodo con todo en manual. Dispara siempre, además, con el diafragma a F2.8 y la sensibilidad alta puesto que su equipo responde muy bien en esos rangos y eso te permite tirar más rápido, nunca más bajo de 1/100 – 1/250. De ahí los resultados que se pueden ver en su exposición: Imagenes nítidas, estáticas dentro del movimiento, con una luz perfecta y un desenfoque justo.

Mi idea de un concierto es una explosión. Es R’N'R. Con luz, con humo, con gritos…

La postproducción es otro tema candente en el mundo de la fotografía. ¿Retocar mucho, poco, nada? ¿Lo justo? ¿Demasiado? Para mí una foto es el resultado final, sin importarme cómo lo hagas. Muchas veces le damos vueltas a tonterías sin tener en cuenta que la foto es lo que el autor busca, habiendo usado las herramientas que fueran. Además no hay que olvidar que el Photoshop de ahora es el laboratorio de antes del que nadie se quejaba. Efectivamente -dice- Si comparas los negativos que hacía Avedon con el resultado final de su trabajo verás que no tienen nada que ver. Hay un proceso de por medio. El negativo tiene una información en bruto y la vida que tú le saques a eso es un proceso de revelado que antes se hacía a mano en un laboratorio y ahora en tu casa con el ordenador. Y eso que hemos ganado.

© Javier Bragado

Por último le trasladé la misma pregunta que días atrás hice a Jane Joyd antes de su concierto en el Café Berlín de Madrid -¿Qué similitudes y diferencias ves entre una composición musical y una composición fotográfica, ambas sobre un escenario?- para comparar el mismo ejercicio sobre y bajo un escenario, a la que me contestó que, cuando tocaba en un grupo, las composiciones se hacían en conjunto. La fotografía es algo más suyo, más propio. Jane Joyd, cantautora, me dijo que componer era sacar algo de tí hacia fuera y hacer una foto es recoger lo que otro ofrece y añadirle la impronta propia. Javier profundiza argumentando que, desde un punto de vista objetivo, en la fotografía tú interpretas la realidad que capturas. Ya sólo con el encuadre de la toma estás interpretando la realidad. Hay gente que hace fotos más íntimas, más oscuras. Mi idea de un concierto, en cambio, es una explosión. Es R’N'R. Con luz, con humo, con gritos… Y en ese sentido es también algo que se hace de dentro porque es tu manera de ver lo que tienes delante, de interpretarlo. Ésto mismo ocurre con el resto de disciplinas fotográficas como el fotoperiodismo, por ejemplo. En el momento en que tú decides encuadrar aquí y no allí o capturar a este sujeto en vez de a ese ya estás dando tu visión de esa realidad. Y todo eso se consigue estudiando. Las cámaras digitales han facilitado mucho el trabajo. Hoy es muy fácil echar una foto y si no te gusta, la borras y la vuelves a echar. Pero eso ha hecho que la gente se acomode y que se base exclusivamente en la práctica, que es fundamental, pero la formación y los conocimientos teóricos son elementos básico porque, aunque no te das cuenta de ello, cuando estás estudiando vas adquiriendo un poso que poco a poco vas poniendo en práctica sin pensarlo porque es algo que ya has interiorizado. Y no digo que tengas que ir a la universidad, porque hoy en día muchas cosas las tienes en Internet. Yo llevo haciendo fotos desde 2007 y aprender a hacerlas lo hice el segundo día en clase, pero todo el resto, como poder hablar con artistas en el master, como ver las fotos de otros, de los que te parecen buenos, de los que te parecen malos, es igual de importante y de ésto te das cuenta con el tiempo. Es más, empieza copiando como ha hecho todo el mundo. Si te enfrentas a un problema y ves que no tiene solución pero alguien sí lo ha logrado, ¡soluciona tu problema! Para saltarte las normas primero tienes que conocerlas. Y es que si tienes un talento para algo imagínate lo que sería poder desarrollarlo, como hace Javier Bragado, al conocer a fondo el entorno donde hacerlo.

Texto: Antonio Carralón


Entrevista a Elba Fernández, voz, guitarra, luz y oscuridad de Jane Joyd

Fecha: octubre 29th, 2012 | Autor: Antonio Carralón López | Archivado en: Actualidad, Entrevista, Música | Tags: , | Sin Comentarios »

Los tintes oscuros de la música de Jane Joyd se van haciendo un hueco en el panorama independiente nacional y así lo demostraron en su concierto en el Café Berlín de Madrid el pasado 24 de octubre antes del cual pudimos entrevistar a Elba Fernández, voz y alma del proyecto, donde nos confirmó el alejamiento que, tras su genial EP, Shy Little Jane Presents: The Dramatic Tale of Her Animals (2012) están experimentando del manido estereotipo de cantante folk femenina.

© Antonio Carralón

Háblanos sobre vuestro segundo EP: Shy Little Jane Presents: The Dramatic Tale of Her Animals.

Con este nuevo trabajo hemos entrado, musical y conceptualmente, en un formato muy grande de banda, un septeto de corte acústico. Hemos querido hacer algo grande no por el volumen del propio proyecto sino por un sumatorio de los elementos que lo componen. Tanto las letras como la música están muy cargadas de dramatismo y el aire que le hemos dado es el que se puede respirar al ver una película o escuchar una banda sonora.

¿Se puede decir que es un trabajo conceptual?

Sí. Está concebido para ser escuchado sin pausas. Cada tema es un relato independiente que refleja historias personales que aportan dolor y trauma como hilo argumental.

¿En qué se diferencia de vuestro primer EP, Jane Joyd?

Hay muchas diferencias. En el primero no teníamos banda. Se formó a partir de la propia grabación. Además esos cuatro temas son canciones muy antiguas que yo tenía basadas muy en el rollo guitarra, cantautor etc.

Es más un disco típico con sus estribillos e instrumentos, ¿no es así?. Éste último, en cambio, presenta menos letra y convencionalismos compositivos y más instrumentalización.

Sí. Empezamos a darle más protagonismo también a los silencios tanto musicales como a nivel de letra porque el silencio es también música y aporta tensión y mensaje. Ahí se ve la evolución. Es menos cantautor y hay menos estribillos convencionales.

El silencio es también música y aporta tensión y mensaje

¿Qué importancia le das a las composiciones en sí -tú y tu guitarra- y a la dirección que está tomando el proyecto a raíz de este segundo trabajo -resto de instrumentos, vídeos etc-?

El penúltimo tema del primer EP, The Nightmare, fue el que nos dio la pista de por dónde queríamos ir y de ahí surgieron las intensidades y dinámicas que utilizamos después en el siguiente. Después elegimos la instrumentación adecuada para poder transmitir esas historias junto con esa musicalidad. La diferencia entre los dos está tanto en la instrumentación como en las letras.

Menos letra y más instrumentación y melodía.

Música y letras tienen que ir de la mano. Ahora estamos en una etapa más madura que antes porque algunas de las letras del primero tienen muchos años. Las del segundo han sido creadas junto con el resto de instrumentación. Seguramente sea yo, que las ha escrito, quien más note esa diferencia entre los dos trabajos.

© Antonio Carralón

Y ¿qué dificultades o ventajas presenta a la hora de ser llevado al directo?

Los temas nacen con la guitarra y aunque después se arreglen, cuando vamos a trío, como lo vamos a hacer hoy, funcionamos de una forma más libre. Con la banda al completo vamos todos a una y está más encorsetado, pero hoy nos sentiremos con más libertad, casi como si fuera jazz.

¿Qué hay de raices y folk y qué de innovación en Jane Joyd actualmente?

No estamos haciendo nada que no se haya hecho antes. Bebemos de muchas fuentes y cada uno aporta su experiencia y su personalidad musical desde influencias muy variadas como Pink Floyd, Bon Iver o Max Richter. Si hablamos de innovación se trata de innovación personal.

¿Y qué tal ha ido vuestro viaje a Londres como parte de #coruñarocks?

Ha sido una gran experiencia porque nuestra música tiene un mensaje muy amplio, las letras hablan de sentimientos muy universales y el cantarlas en inglés frente a un público angloparlante ha funcionado muy bien. Hemos ido la banda al completo y estamos muy agradecidos porque hayan apostado por alguien que, pese a llevar mucho tiempo tocando, está realmente empezando.

¿Qué planes de futuro tenéis?

Estamos ya trabajando en nuestro primer LP que saldrá seguramente a principios de 2013 y seguirá la misma línea que Shy Little Jane Presents con alguna novedad de corte electrónico. Nos gusta el I+D y creemos que la electrónica puede funcionar muy bien.

¿Será conceptual también?

Sí. Sea grande o pequeño será conceptual. Será también una historia.

© Antonio Carralón

¿En qué va a consistir exactamente vuestra participación en Girando Por Salas y qué va a significar para vosotros?

GPS es un proyecto de apoyo a los músicos muy necesario en sitios como Galicia donde resulta muy difícil salir de la propia comunidad debido al tema económico. Para nosotros significa el que podamos llevar nuestra música lo más lejos posible y a sitios interesantes donde tenemos ganas de ir. De hecho los conciertos no pueden ser dentro de tu comunidad.

Componer es traer una parte de tí hacia fuera y comunicarla a otros

Tú también has sido fotógrafa de conciertos, ¿qué similitudes y diferencias ves entre una composición musical y una composición fotográfica, ambas sobre un escenario? ¿Crees que es más complejo hacer la primera que la segunda? Esta misma pregunta se la voy a hacer a Javier Bragado, un fotógrafo de conciertos que también ha sido músico, para ver ambos puntos de vista.

Componer es, en realidad, traer una parte de tí hacia fuera y comunicarla a otros. El fotógrafo hace al revés, recoge lo que una persona le está transmitiendo y a la vez lo transmite a la gente que después va a ver la fotografía.

Añadiéndole su impronta.

Efectivamente. Yo no creo que una cosa sea más o menos difícil que la otra. Son ejercicios diferentes. En cuanto a la fotografía, tampoco es lo mismo la fotografía de promoción de bandas en la que está todo más preparado y la fotografía en directo donde sólo tienes una oportunidad para captar ese momento.

Sesión de fotos de la entrevista aquí.

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Texto: Antonio Carralón


Entrevista a Baron Wolman, el primer fotógrafo de la ‘Rolling Stone’

Fecha: junio 21st, 2012 | Autor: Cristina Sánchez | Archivado en: Actualidad, Entrevista, Fotografía | Tags: , , , | 2 Comentarios »

© Cristina Sánchez

Fue testigo privilegiado de la época dorada del rock and roll en Estados Unidos gracias a su acreditación como primer editor gráfico de la recién nacida ‘Rolling Stone’, una revista pionera destinada a los fans del género que regalaba artilugios de fumar hierba para captar lectores.
El encargo de su vida lo aceptó gratis para hacerle un favor a su amigo Jann Wenner, fundador de la publicación. A cambio consiguió la oportunidad de inmortalizar las escenas más pintorescas de Woodstock, el verano del amor en San Francisco, a las primeras groupies o los comienzos de mitos como Janis Joplin, Bob Dylan, Jim Morrison o Mick Jagger.
Por aquel entonces la fotografía era todavía algo mágico, una profesión especial que sólo ejercían unos pocos”, cuenta Baron Wolman. Todo estaba permitido para el hombre de la cámara: desde retratar sobre el escenario -con ángulos hoy imposibles- a una joven Tina Turner hasta captar los momentos para la lectura de George Harrison.
Ahora, a sus 74 años, dice haber “colgado la cámara“, abrumado por “una realidad tecnológica que ha acabado con las imágenes únicas”. Quiere “contar las historias de sus fotos antes de irse al cuarto oscuro del cielo”. Y así lo ha hecho en ‘MADRIDFOTO’, donde impartió este mes una clase magistral. Hemos tenido el privilegio de acompañarle.

El lema de la web de Baron Wolman reza ‘Mezclando negocios con placer desde 1965’. ¿Cómo lo ha conseguido?

A los 15 años me regalaron mi primera cámara, una Leica, de la que me enamoré. En aquella época para mí la fotografía era un hobby. Pero cuando levantaron el Muro de Berlín hice allí unas cuantas fotos y las mandé al periódico de mi ciudad natal, que las publicó y me envió algo de dinero. Entonces pensé que si podía conseguir dinero gracias a mi hobby quizá pudiera hacer de mi hobby mi profesión y así fue como comenzó todo.

Internet y la nueva realidad tecnológica han acabado con las fotografías únicas

¿Cuál es la cualidad más importante para ser un buen fotógrafo: la pasión, la técnica o saber estar en el lugar adecuado en el momento justo?

Creo que son todas esas cosas a la vez. Hay que estar siempre atento a lo que pasa alrededor y también tener buen ojo para captar la imagen que te da la oportunidad de comunicar. No consiste en disparar a todo con la cámara, sino en saber elegir (me enseña fotografías de visitantes de la exposición), advertir cuál es la imagen con historia. Después, con los modelos, la clave es la confianza. Si confías en el fotógrafo te puedes relajar. Si piensas que está siendo honesto contigo, entonces se cruza la línea del miedo y la sesión se convierte en algo divertido.

Usted ha hecho varios libros que combinan texto con fotografía ¿Cree que las fotos necesitan ir con un texto para contar su historia o que deben valerse por sí mismas?

Algunas veces las fotos son capaces de contar solas una historia, pero otras veces miras una imagen y piensas: ¿pero qué está pasando aquí, qué estoy viendo? Y es en ese momento cuando un texto puede ayudar. En realidad, no creo que las mejores fotos sean las que no necesitan texto. Muchas personas se acercan a mi trabajo y preguntan quién es el personaje, qué ocurría allí en ese momento o cómo conocí a la estrella y lo tengo que contar.

© Baron Wolman

¿De esa necesidad salió su libro ‘The Rolling Stone Years’, del que nos ha venido a hablar a Madrid?

Pues sí. Quiero contar las historias de mis fotos antes de irme al cuarto oscuro del cielo, porque si no se perderán y yo soy el que las ha vivido y el más indicado para explicarlas. Cuando un biógrafo cuenta historias de otro pueden ser verdad o puede que no.

¿Puede contarnos una de sus historias favoritas detrás de la foto?

Mi favorita es aquella que me sucedió cuando fui por primera vez a fotografiar a Pete Townshend, el líder de los Who. Ellos estaban empezando en eso de la música y en un momento dado, Pete decidió romper su guitarra contra el escenario. Yo pensé que estaba loco, porque esa guitarra era su instrumento de trabajo, la necesitaba para tocar. Sin embargo, en ese momento se fue al backstage y cogió otra guitarra. Entonces entendí que Pete se había divertido con ese gesto. Por eso el año pasado, cuando me tocó recoger un premio en Londres por mi contribución a la fotografía del rock and roll, conté esta historia y decidí imitar el gesto, rompiendo mi cámara sobre el escenario. Fue un gran momento (sonríe).

Jimmy Hendrix era el artista que más me gustaba fotografiar, tenía estilo y sabía moverse en el escenario

Pero a usted no le gusta ser el motivo de la foto…

No, no me gusta ser el modelo, yo no soy una estrella del rock. Mi sitio está detrás de la cámara.

¿Cuál es la estrella de que más le gustó fotografiar?

Con quien más disfrute haciendo fotos fue con Jimmy Hendrix. Tenía estilo, vestía bien y sabía moverse sobre el escenario. Además la cámara le adoraba, era muy fotogénico.

¿Algún artista que le gustaría retratar?

Me hubiera gustado fotografiar a Tom Petty o a Lady Gaga, una chica muy joven que se ha convertido en todo un icono internacional, con su música y sus trajes tan llamativos.

¿Y por qué no lo hace?

Porque cuando tomaba fotos en los 60 y 70, los artistas querían fotos naturales, pero ahora nadie quiere fotos naturales. El artista o la compañía quieren imponer al fotógrafo cómo hacer su trabajo y eso no me gusta. Además tengo un gran problema: olvidé ser fotógrafo. Hace unos 10 años que decidí dejar de ser fotógrafo porque, cuando todo el mundo tiene una cámara y hace fotografías, las imágenes pierden valor y se venden muy baratas. Internet y la nueva realidad tecnológica han acabado con las fotografías únicas. Por aquel entonces, en los años 60 y 70, la fotografía era todavía algo mágico, una profesión especial que sólo ejercían unos pocos. Ahora no lo es.

A su juicio ¿Qué ha supuesto la ‘Rolling Stone’ para la cultura americana?

Creo que es un gran espejo de la cultura americana.

Dice que se ha retirado, pero le hemos visto hacer fotos a muchas chicas en la exposición. ¿Algún proyecto en mente?

Sí, he pensado en un proyecto que podría ser interesante. A mí me gusta fotografiar mujeres y me he dado cuenta que, con la edad, la relación entre hombres y mujeres de mi edad con los más jóvenes cambia, va en una dirección distinta y para mi está siendo una experiencia emocional. Quiero hacer fotos que muestren esta situación tan humana. Creo que será un reto intelectual interesante el averiguar cómo hacerlo.

Un consejo para que los demás también podamos mezclar con éxito, algún día, los negocios con el placer.

Que en cada cosa que hagas pienses que vas a tener éxito. Así atraerás la energía del éxito hacia ti. Sólo hay que decir que sí a cualquier oportunidad, porque puede ser una oportunidad increíble y nunca lo sabrás si no la aceptas.

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Texto: Cristina Sánchez


Entrevista a Ian Saint Pé, de Black Lips.

Fecha: junio 12th, 2012 | Autor: Antonio Carralón López | Archivado en: Actualidad, Entrevista, Música | Tags: , , , , | Sin Comentarios »

© Antonio Carralón

Tras su sonada visita al teatro Lara de Madrid, el pasado 5 de junio, tuvimos ocasión de entrevistar a Ian Saint Pé, guitarrista de la banda y que, muy en la línea de la actitud del grupo, empezó así:

¿Cómo os estáis sintiendo en esta gira y ahora después de este concierto?

¿Te parece que empecemos con ésto?: “La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar” (risas) pero estamos muy contentos con la gira y agradezco al público que viene siempre a nuestros conciertos porque sin ellos yo no podría soportar llevar este tren de vida. Unos días tocas en un sitio en el que acabas meando sobre la gente y otros te toca uno en un teatro tan elegante como éste. Pero lo importante es el contacto, nosotros hablamos con la gente, les tocamos, otras bandas hablan mucho del público pero luego no tienen ningún contacto con él. Tenemos un trabajo genial, pero no somos diferentes que tú o que aquel y eso es lo importante. Ahora estoy trabajando, mis vacaciones son quedarme en el porche de casa porque mi vida es ésta. Tú cuando te vas de vacaciones viajas, cuando lo hago yo, me quedo en casa. Tengo una casa de tres habitaciones pero sigo viviendo en una maleta.

Y hacer música y girar dando conciertos ¿es suficiente para vivir o necesitáis otro trabajo?

Bueno, llevamos mucho tiempo haciendo ésto, pero sí, esta banda es mi trabajo y me siento muy feliz por ello. Muchas bandas se meten en ésto para hacerse famosos, yo lo hago para hacerme infame, para hacer lo que has visto hace un rato en el escenario. La gente ya sabe quiénes somos, cómo nos comportamos y yo no soy famoso, pero soy feliz porque estoy viviendo el sueño del rock & roll.

© Antonio Carralón

Tengo una casa de tres habitaciones pero sigo viviendo en una maleta

¿Black Lips hacen Flower Punk o no es más que otra etiqueta?

Bueno, ya nos hemos alejado de eso porque no somos sólo una marca. Pero lo cierto es que es una buena expresión porque lo que hacemos es muy hippie para ser punk y muy punk para ser hippie, por eso me gusta Flower Punk. En el fondo es un estilo de vida.

En 2007 sacasteis un disco llamado “Los valientes Del Mundo Nuevo” ¿Dónde fue grabado? Porque hay bastante controversia sobre este tema y se dice que realmente fue grabado por Jonh Reis en un estudio.

Ese disco fue grabado en Tijuana. John Reis lo grabó en Tijuana, todo en vivo. Lo que pasa es que si ves el video, hay un momento en el que a Jared se le cae el bajo y tuvimos que grabar esa parte más tarde en el estudio con John Reis y ya allí arreglamos un par de overdubs que añadimos a las pistas de grabación, pero el disco es en absoluto directo en Tijuana.

¿Y qué pasó en India en 2009?

Buf… Para mí India es el lugar más psicodélico del mundo. Los olores, los sabores… ¿Has estado? Es increíble. Pero si tu pregunta es qué es lo que pasó allí, te diré que allí la armamos. ¿Tú nos has visto besarnos esta noche sobre el escenario? A mí me gustan las mujeres, pero en el escenario nos volvemos locos y nos divertimos haciendo esas cosas. El problema es que en India la homosexualidad supone 3 meses en la cárcel y después de uno de los conciertos allí, uno de los promotores nos dijo “Os tenéis que largar de aquí ahora” así que tuvimos que huir. Fue algo desagradable porque incluso las mujeres se enojaron con nosotros… India es un país en el que dos hombres pueden caminar de la mano y en el que las mujeres pasan a un segundo plano. Una pena. Así que de ahí fuimos a Berlín y grabamos The Almighty Defenders con King Khan & BBQ.

Siempre habéis dicho que os gusta tocar en países perdidos donde el Rock & Roll no está muy presente.

El Rock & Roll es un lenguaje universal. Todo el mundo disfruta moviéndose y como nuestro trabajo es éste, yo quiero viajar a países como Irak o Siria, donde tuvimos que cancelar nuestro conceirto por todo lo que está ocurriendo allí. Pero en septiembre vamos a volver por allí, por Irak, Líbano, Jordania…

Pero no será igual que tocar por aquí donde todo el mundo conoce vuestros temas.

No, por supuesto. Pero ellos se van a mover igual y también saben lo que es pasar un buen rato. Y ¿sabes lo bueno? Que no hablamos el mismo lenguaje, que allí no hablan inglés pero ¿no todo el mundo sabe reír? ¿No todo el mundo sabe pasárselo bien? La risa es una liberación, el Rock & Roll es una liberación así que no importa nada que la gente en esos países no nos conozca porque todo va a ser reír, liberarse. No quiero tocar sólo para Estados Unidos, Europa, Japón y Australia, yo quiero tocar para todo el mundo porque todo el mundo se merece pasarlo bien, vivan donde vivan.

No quiero tocar sólo para Estados Unidos, Europa, Japón y Australia, yo quiero tocar para todo el mundo porque todo el mundo se merece pasarlo bien, vivan donde vivan.

Y ahora vayámonos al otro extremo: Estáis acostumbrados a actuar en todo tipo de escenarios. ¿Crees que el Teatro Lara donde habéis tocado esta noche es adecuado para cómo sois en directo con vuestras gamberradas y extravagancias?

Hemos pasado un muy buen rato y además yo siempre respecto la sala en la que toco. No quiero que nada salga ardiendo (risas) Este es un lugar artístico y sí que hemos hecho hoy alguna que otra locura porque es un lugar precioso y nos hemos sentido muy cómodos, tanto con el teatro como con el público, pero lo que no vamos a hacer es destrozarlo, sería una pena hacer eso   en un lugar tan bonito.

El poco tiempo que teníamos se acaba y los chicos tienen ganas de cachondeo así que tiran hacia el Wurlitzer a quemar la noche, como cada vez que pasan por Madrid.

Texto: Antonio Carralón

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Entrevista con Jaír, de Pumuky. La vida como un viaje a contracorriente

Fecha: febrero 27th, 2012 | Autor: Esther Lopera | Archivado en: Actualidad, Entrevista, Música | Tags: , , , | Sin Comentarios »

Pumuky, una de las bandas más interesantes que galopan en el panorama independiente actual, acaban de empezar la gira de su último trabajo “Plus ultra”. Con un estilo propio, alejado de cualquier hype, los hermanos Jaír y Noé Ramírez, Nacho Yoldi, Vicente Rosati y Edu Martínez fabrican un pop épico y personal, envuelto en capas de complejos sonidos que provocan los oídos, despertando todo tipo de emociones. Hablamos con Jaír, alma de la banda, que ha abandonado las Islas Canarias estos días para refugiarse en Barcelona y ensayar con sus compañeros, justo antes de iniciar la gira.

© Chloe Billebault

“Plus ultra” en la Real Academia de Pumuky significa…
Viene del latín y significa “más allá”. Antiguamente había una advertencia a los marineros que decía “Non Terrae Plus Ultra” (no hay tierra más allá) y servía para que no cruzaran la frontera. El desafío a esa contra era “Plus ultra”. Nos gustaba el hecho de seguir avanzando y peleando, aunque no sepamos muy bien hacia dónde vamos. Cada vez que te enfrentas a grabar un disco es un desafío: has de vencer muchos obstáculos y descifrar incógnitas. Era un título que nos motivaba a avanzar, a pesar de los desánimos que pudiéramos encontrar.

Cuidáis el diseño de vuestros álbumes y vuestros vídeos como piezas que encajan en un mismo puzzle. Cuéntanos cómo surge el artwork que ilustra vuestro último disco.
Contactamos con Xavier Jalón, que ilustró también la portada de ”El Bosque en Llamas”, e intentamos transmitirle la idea de “Plus ultra”, que era ilustrar diferentes criaturas del agua, avanzando río arriba, a contracorriente. Xavier utilizó los salmones, que suelen nadar río arriba para poner sus huevos y luego morir. Sigue el concepto de un viaje de vida y muerte. La vida, como un viaje a contracorriente.

El fuego, la tierra, el aire, el agua… el hecho de vivir en una isla seguro que amplifica los elementos que explican los patrones de la naturaleza, ¿qué papel juegan en “Plus ultra”?
La naturaleza tiene mucho que ver con nosotros aunque no nos demos cuenta. Los paisajes, el entorno, el estado de ánimo…todo influye. Nuestra música siempre hace referencia a esos cuatro elementos. En este disco también nos hemos dejado influenciar por el pintor canario Néstor Martín Fernando de la Torre, quien tiene una obra realmente apasionante, donde dedica una serie de cuadros dedicados a los cuatro elementos. “El poema del Atlántico”, por ejemplo es una serie con el mar como protagonista y en ella hay un cuadro precioso que se llama “Pleamar”, como nuestro tema instrumental de “Plus ultra”. Su obra tiene muchas conexiones con nosotros.

Las letras, el coup de grâce de tus composiciones, cuéntanos el proceso de concepción de esos poemas desgarrados.
Hay personas que pueden escribir sobre lo que viven, pero hay otras que pueden hacerlo también sobre lo que no viven. No voy a negar que todas las letras salen de un sentimiento propio y personal, pero las puedo forzar hacia algo que yo considere interesante. Para mí tiene mucho valor ver como personas diferentes entienden las letras de una manera distinta. Hablo de cosas muy básicas y todos podemos identificarnos con ellas.

“Moriarty y la combustión espontánea” es una canción muy críptica, danos las claves para descifrarla…
Es la canción que más se distancia del resto de temas. Es más literal, no está en la línea de “Los enamorados” o “Si desaparezco”, con las que te podías identificar directamente y por ello, te violentaban. Con “Plus ultra” me apetecía encriptar un poco más las letras. Precisamente, en “Moriarty y la combustión espontánea” hay referencias a libros que son de cabecera para mí, como “On The Road” o “Moby Dick”. Habla de cómo dinamitar algo en busca de otra cosa, habla de la amistad, más que de otro tipo de relaciones. Es la canción que cierra el disco y de alguna forma es una canción de despedida, como “La metamorfosis” lo era para “El bosque en llamas”.

© Chloe Billebault

Nacho Yoldi, Vicente Rosati, Edu Martínez y tu hermano Noé ¿cómo se acoplan a tus composiciones, dando vida a la obra?
El proceso es bastante sencillo. Para mí la música es como las matemáticas. El cuerpo de la canción lo marca todo: la sensibilidad que va a tener y su forma. Yo escribo el esqueleto de esa canción: la melodía y la letra, que lleva implícito un tempo y una estructura. Con ello, mis compañeros tienen la suficiente información para que cada uno de ellos se mueva en su parcela creativa y la trabajen, desde Barcelona. Cada uno tiene un papel muy importante. Aportan su creatividad, dándole vida a cada una de las canciones. Cuando ya las tenemos grabamos en el estudio y ensayamos lo que podemos. Llegamos al estudio sabiendo como van a ser esas las canciones. Es una forma de trabajar muy rápida, que tiene muy buenos resultados y que nos evita muchos de los problemas que pueden tener otras bandas que ensayan día a día.

¿Es Jaír Ramírez un alma Plus Ultra?
Sí, yo creo que sí. Si me dejara llevar por lo que le cuerpo me pide no haría nada. Es cuestión de seguir avanzando siempre.

¿Qué quiere ser Pumuky, cuando sea grande?
Nos conformamos con seguir haciendo lo que nos gusta. No tenemos grandes ambiciones. Estamos muy contentos con lo que hemos hecho, aunque sabemos que nos queda muchísimo para llegar a un techo creativo. Para nosotros, disfrutar es lo único que vale la pena. Tal y como están las cosas hoy en día a las bandas con dos dedos de frente no se les ocurre tener grandes expectativas con la música, porque no tiene mucho sentido.

¿Qué opinas del mecenazgo de bandas, como salida a este problema?
Es interesante, quizás por ahí podría ir el futuro. Tengo la sensación de que tenemos fans muy fieles. Es posible que el modelo de negocio establecido ya no sirva, que esté anticuado. Quizás el futuro de la banda para poder vivir de su trabajo pase por un pleno control de todas sus actividades y una relación muy cercana con sus fans.

¿Qué te frustra en la música?
Que a veces se valoren cosas por razones que uno no puede entender, como una ola de modernidad. Bandas que de repente estallan y piensas ¿por qué lo que hacen ellos y no nosotros? Me frustra que muchas veces se nos pasen de alto en los festivales. Nosotros somos muy sencillos y no formamos parte de ningún circuito de poder. Nuestra única arma es la música. Somos una de esas bandas que han sudado mucho todo lo que han conseguido, pero hemos llegado y estamos contentos.

DESNUDANDO UN ALMA PLUS ULTRA

  1. Un libro que se te haya agarrado al alma: “El libro de los proverbios”, de la Biblia.
  2. El disco que te tatuarías en el pecho: “Pop”, Los Planetas.
  3. La canción que desearías escuchar al abandonar este mundo: “Manha de Carnaval”, Luiz Bonfa.
  4. Una banda que siga emocionándote: Sigur Ros.
  5. Una voz que desearías escuchar eternamente: La de mi madre.
  6. Un sueño perturbador: Yo duermo muy tranquilo.
  7. Una fábula que siga emocionándote: La fábula de la tortuga y la liebre.

Más información sobre la gira “Plus Ultra” aquí

Crónica del concierto de Pumuky en Madrid el 24 de febrero de 2012 aquí

Texto: Esther Lopera


Viernes 16 de diciembre, entrevistamos a Hamlet en Toledo

Fecha: diciembre 15th, 2011 | Autor: Antonio Carralón López | Archivado en: Actualidad, Música | Tags: , , | Sin Comentarios »

Mañana nos desplazamos a Toledo para entrevistar a los madrileños Hamlet, inmersos en la gira de su último y estupendo trabajo, “Amnesia”

En breve podréis disponer de la entrevista en video al completo. Hasta entonces, os dejamos con la promo de la misma:


Primer disco de ‘La Locura del Zurdo’, “la banda sonora de la vida”

Fecha: octubre 22nd, 2011 | Autor: Teresa Canive Maldonado | Archivado en: Entrevista, Música | Tags: , , , , | Sin Comentarios »

Desde Talavera de la Reina y tras la publicación de su primer disco, ‘La Locura del Zurdo’ llega pegando fuerte. En su conquista española descubrimos los once temas que componen el álbum de nombre homónimo. Canciones que transmiten las más intimas emociones y vivencias de sus componentes.

Producido por Noel F. Sánchez y masterizado por Juán Hidalgo en Mastertips Studio de Madrid, este trabajo cuenta, además, con la colaboración de Pablo Alonso (Pignoise) y Vanesa Klein.

Esperanza, amor, cambio y sobre todo mucha energía positiva son los ingredientes con los que Rubén, Noel, Alberto y Felipe mezclan y al que agregan el sonido compacto de las bandas punk-rock norteamericanas con varias cucharadas de las melodías más frescas y sencillas de tararear. El toque de unos estribillos electrizantes que no dejarán de repetirse en tu cabeza.

En primer lugar enhorabuena por este primer disco, ¿Qué significó en vuestras vidas el 24 de mayo, día de lanzamiento del disco?

© Antonio Carralón López

Rubén: Estábamos en el local de ensayo y lo celebramos. Teníamos muchas ganas de tenerlo, porque es un trabajo al que se le ha dedicado mucho tiempo. Prácticamente solo nos dedicábamos a grabar y a compaginarlo con el trabajo. Es algo muy esperado. Yo tardé dos días en creer me que estaba listo.

En un par de palabras, ¿cómo definís este LP?

Alberto: Heterogéneo. No son todas de la misma onda. Hay cañeras y románticas a la vez. Es el tipo de disco que a mi, particularmente, me gusta escuchar. Siempre con el sello del grupo pero hay mucha variedad.

Rubén: Queremos transmitir un mensaje de esperanza y de amor compaginado con una letras y melodías agradables dependiendo el momento. Es la banda sonora de la vida.

¿Cómo estáis testando la salida de vuestro primer disco?

Rubén: Estamos sorprendido, aunque sabemos que detrás hay mucho trabajo, en cuanto al servicio del manager, la agencia de medios, etc. Sabemos que estamos trabajando todos mucho para conseguir unos número que vayan subiendo día a día.

¿Qué tiene “Lo que vales”, para ser vuestro primer sencillo?

Rubén: La escribió Alberto y estaba claro que iba a ser esa el primer sencillo.

Alberto: Es una canción muy personal. La escribí pensando en esos momentos en los que una pareja pasa problemas que merecen una segunda oportunidad para corregirlos. Es una llamada positiva a la esperanza y al amor.

¿Cuales son vuestras referencias e inspiraciones al componer el disco?

Rubén: Entre todos hemos escuchado música muy positiva y alegre, que hace “mover”. Ese rock que es melódico pero muy positivo, además del reivindicativo. Principalmente bandas norteamericanas. A Felipe le gusta mucho Bruce Springsteen, a Noel le gustan las bandas con agresividad en la batería o más “metaleras” como metálica. A mi Bon Jovi, M Clan, Platero y tú, Fito, Bryan Adams y Axl Rose, entre otros.

Alberto: U2, Oasis, Coldplay, Killers, etc. Todos estos grupos unidos es nuestra música.

© Antonio Carralón López

Son canciones cargadas de sentimiento y emoción, directas al corazón pero con mensajes muy positivos, ¿están basadas en vuestras experiencias? ¿En luchar hasta el final, quizás?

Rubén: El escribir canciones a base de nuestra experiencia es algo que queríamos desde el principio, ya que a la hora de interpretar lo haces verdaderamente de corazón. Yo lo siento cuando la gente te mira desde el público. Es algo más auténtico.

Alberto: Todas las canciones son trocitos nuestros.

En un principio, ¿a qué público va dirigido?

Alberto: Quizás por lo que hacemos sea para un público más joven. Pero una vez sacado el disco me estoy dando cuenta que también le está gustando a personas más mayores.

Rubén: Sabemos que la música es un negocio, un producto aunque la hagamos de corazón. Por eso, no es raro que le guste a un público mayor, como el padre que compra una golosina para él mismo.  Son experiencias que todos hemos vivido, sean de la edad que sean.

¿Cómo han sido las colaboraciones con Pablo Alonso (Pignoise) y Vanesa Klein?

Rubén: Ha sido una experiencia bonita. A Vanesa la conocíamos ya de Talavera de la Reina y ha sido muy gratificante. Todo comenzó  porque en un concierto se acercó a nosotros y nos dijo que le gustaba la canción interpretada por Alberto. Así fue como se ofreció a colaborar con nosotros.

Alberto: Con Pablo fue igual, el quería participar con nosotros y gracias a él ganamos el concurso Maqueteros y donde le conocimos. Le gustó la canción ‘Vete de aquí’ que fue la que usamos.

¿Con quién os gustaría colaborar?

Alberto: A mi con Amaral y con Juan. Me encantan.

Rubén: A mi ahora mismo, con Dani Martín, Pereza, M Clan.  También siempre me gustó La Guardia y estuvimos a punto de colaborar con ellos. Y puestos a elegir, con Jon Bon Jovi o John Lenon, si pudiera.

¿Quiénes son La Locura del Zurdo? ¿Por qué “La Locura del Zurdo”?

Rubén: Aunque ahora es de todos, la iniciativa fue mía, y quizás por eso lo de ‘Zurdo’. Fue en 2008 cuando decidí formar mi propia banda después de mucho tiempo de arriba abajo con otros grupos. Elegí a sus componentes, compañeros de hace muchos años: el mejor batería, el mejor guitarrista y el mejor bajista, además de el mejor letrista y corista. Somos todos uno y estamos muy ilusionados.

Alberto: Rubén nos une mucho a todos y nos motiva. Es un buen líder y eso se nota.

 

© Antonio Carralón López

¿Cómo veis el panorama musical hoy en día?

Alberto: la crisis también ha llegado a la música y lo veo difícil, aunque nunca se sabe y mantengo la esperanza de que les gustemos a un público amplio.

Rubén: Estamos en un momento de cambio. Antes la herramientas eran otras, ahora hay que usar otros métodos. El cazatalentos se ha convertido en Internet, que es el escaparate que manda ahora mismo. En cuanto a ventas, no te dan de comer, ni ahora ni antes, a no ser que seas un cantante consagrado. Es la carretera y los conciertos lo que realmente te enriquecen.

¿Creéis que habéis encontrado ya hueco en él?

Rubén: Falta todavía. Aunque ya tenemos canciones para el segundo disco, aún falta un poco para encontrar ese hueco. La esencia seguirá siendo la misma, pero queremos darle una vuelta más. Ahora se ha perdido mucho la importancia de la figura del líder con tanto ‘Indie’ en el panorama. Por eso voy luchar para que eso no ocurra. Dani Martín, M-Clan y por supuesto Mick Jagger y Jon Bon Jovi son unos grandes líderes. Yo voy a ser el próximo gran líder.

Alberto: Es inevitable que nos comparen con otros grupos actuales, pero aún así nos van aceptando que tenemos nuestro punto de originalidad.

¿Cómo os veis en un futuro? ¿Cuáles son vuestras expectativas?

Alberto: Como banda hispanohablante, me gustaría “cruzar el charco” y tocar en Latinoamérica. Me conformo ahora mismo, con salir de gira y malvivir con la música. Poder dedicarnos solo ha la música. Y sobre todo que la gente te emociones con nuestras canciones. Particularmente, una chica me dijo en una firma de discos que se le cayó con la canción ‘Baby’.

En alguna ocasión habéis mencionado que vuestro disco es “un grito para una generación que busca el amor a través de una pantalla de ordenador”, ¿cómo describís la juventud de hoy?

Rubén: Está  mucho más preparada y aprenden mucho antes todo gracias a Internet. Al fin y al cabo, es el futuro. Aunque sí que es verdad que nuestra generación es más fuerte por el hecho de buscarse la vida sin la facilidad que brinda la red. Pero, sobre todo,  lo que más me va a doler va a ser que el CD desaparezca.

Alberto: Nuestros hábitos han cambiado mucho. Hoy la gente busca el amor por Internet. No se si será bueno o malo, pero nosotros nos centramos en destacar las pocas cosas que teníamos antes para divertirnos. En cierta medida, echamos en falta el salir a la calle a jugar, ir al campo, salir a ligar tal y como uno es, e incluso, hacerse heridas en las rodillas. Nosotros reivindicamos ese cambio.

¿Qué os gustaría proyectar a la persona que escucha vuestras canciones? ¿Cuál es la sensación que esperáis transmitirle?

Los dos: Amor, falta mucho en el mundo.

Por último, una serie de preguntas breves…

- Un grupo de música:

Rubén: Gans ‘n’ Rosells

Alberto: U2

- Una voz en solitario:

Rubén: Jon Bon Jovi

Alberto: Antonio Vega

- Una película:

Rubén: Grease

Alberto: Bailame el agua, dirigida por Josecho San.

- Un libro:

Rubén: El último sobre Bruce Springsteen.

Alberto: La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.

- Un lugar del mundo:

Rubén: Los Ángeles de EE.UU.

Alberto: Menorca

Contactos:

www.lalocuradelzurdo.com

MySpace

Texto: Teresa Canive

Fotografía: Antonio Carralón López


Toni Zenet publica “Todas las calles”

Fecha: marzo 19th, 2011 | Autor: Teresa Canive Maldonado | Archivado en: Entrevista, Música | Tags: , , , | Sin Comentarios »

El sentido de la poesía y la magia de la música se unen en un disco que está dando más de una sorpresa a quien lo escucha. Y es que no sé si por casualidad o no, los disco de Zenet saben caer en manos que regalan álbumes a sus amigos para que entre las más privadas conversaciones, se multiplique la satisfacción que gran parte del público de nuestro país necesita llenar.

Toni es un hombre de costumbres al que le gusta lo bueno y eso se nota en su trabajo. La actividad es algo que prima en su vida por eso no ha dejado nunca de trabajar y soñar como cualquier artista. Este malagueño de 41 años es actor, pintor y músico. Su último trabajo se llama “Todas las calles” y ya prepara su siguiente y tercer álbum. Mientras, podemos disfrutar de su música y de la poesía de Javier Laguna, autor de las letras de sus exitosos y aclamados proyectos, entre los que se encuentra su primer disco, “Los Mares de China”.

El “boca a boca” es su forma de promoción y con ella ya ha capturado a miles de seguidores que prometen serle fiel.

Con la picardía y sencillez de Toni Zenet, y como si de corsarios y piratas se tratase, navego por las aguas del imaginario para descubrir cada una las historias que componen “Los Mares de China” para tomar tierra y recorrer “Todas las calles” del puerto de la música.

Toni Zenet

Tu estilo es muy particular y personal, ¿eres consciente de que has podido crear un nuevo estilo musical?

No, ni mucho menos. Creo que cada artista tiene su forma de expresarse, independientemente del género al que pertenezca. Le ocurre lo mismo a los pintores, actores, etc. Tiene mucho que ver con el acervo cultural que ha tenido cada uno de pequeño. Todas las influencias que ha tenido uno a lo largo de su vida las expresa de una manera personal.

¿Cómo definirías tu estilo personal?

Es difícil definirse a uno mismo. Podría decir que es una mezcla entre estilo sureño y anglosajón. Cuando canto me sale el sur por la boca pero también algo de estilo anglosajón que desde niño he aprendido. En definitiva, podría decir que mi estilo es un conjunto de géneros de toda la vida bajo un filtro “zenetiano”.

¿El sombrero borsalino “es por casualidad” como dice la canción? ¿Es una forma de vida?

Es una costumbre que practico desde muy joven. También he llevado de ala corta o de ala ancha. Pero me gusta ir siempre tocado con el sombrero: en invierno por la lluvia y en verano por el sol.

Generalmente Javier Laguna utiliza muchas retratos y descripciones -“Tu amor es tanto”, “Ella es la mala”, “Un beso de esos”, “Estela”- y más en este nuevo disco, por lo que ¿podrías hacernos un retrato de “Todas las calles”?

Precisamente hemos buscado una imagen del disco, un título que lo retrata. Yo lo retrataría como un paseo por los puertos. De alguna manera se representa en esa figura de ese personaje que hay en la portada con sombrero, que se baja de un barco y que “patea” las calles y se mete en los pequeños tugurios y escucha un fado si ha llegado a Lisboa, escucha un tango si ha llegado a Buenos Aires, una ranchera en Méjico o un swing en Nueva York. En definitiva, se trata de un personaje que escucha las músicas de cada puerto para después irse en el barco con esa idea dentro de sí mismo.

¿Se podría decir, entonces, que los piratas de “Los Mares de China” han tomado tierra?

De alguna manera sí. Hemos querido hacer más físico y más verdadero el sentido de “patear todas las calles”. Quizás el viaje anterior era más etéreo. Precisamente en la contraportada del disco anterior, Javier Laguna lo describe en una frase que dice algo así: Humphrey Bogart y Jean Harlow no tuvieron que salir de un plató de la Metro-GoldwynMayer para hacernos viajar a todos. De modo que dentro de un pequeño lugar se puede hacer viajar a los demás.

Toni Zenet

¿En qué calles piensas con el título “Todas las calles”?

Hay un juego mental muy interesante: siempre solemos mirar en todas las canciones a ver qué frase nos define lo que hay dentro. Así que pensamos en una canción que dice: “Todas las calles hacen esquina con la tuya”. De manera que la imagen que tengo de las calles es un tanto surrealista, es decir, que todas cualquier calle hace esquina con la tuya o que todas las músicas son la misma música, que todos los caminos llevan a Roma. De modo que por más vueltas que des estás en el mismo lugar.

¿Has experimentado otras sensaciones al crear este segundo disco que cuando grabasteis “Los mares de China”?

En cada disco las sensaciones son distintas. En el anterior grabamos en el pequeño local de Joshua Edelman y la sensación te acercaba más al trabajo con el alma, con el corazón. De alguna forma todo era más crudo, sin cocinar. Con este nuevo disco, la sensación que tengo es que hemos tenido más tiempo y más posibilidad de trabajar más el carácter de las canciones, hemos perfilado más su color y su timbre. No sé si eso es mejor o peor pero nos ha permitido darle un color muy definido a cada tema con el fin de conseguir que cada canción tenga su propia personalidad. Para mí, los temas son como peliculitas sonoras: tú eres la pantalla de manera que cuando cierras los ojos escuchas la banda sonora para que tú mismo te pongas la imagen que quieras.

¿Influencias o referencias en “Todas las calles”?

En este disco había algo nuevo que tenía muchas ganas de hacer: trabajar con los ritmos cubanos, aunque seguimos repitiendo el jazz puro o llamado jazz sureño de la costa este de Norteamérica de los años 40 ó 50, como en “¿Por qué no me dejas?”, “Piedras al Sol” o “Fue por casualidad”. Con el ritmo cubano, el “tempo arriba” nos hemos puesto más divertidos. Por ejemplo, cuando estábamos componiendo “30 de Febrero”, nos daba la sensación que pasábamos de una ciudad a otra. Era algo vertiginoso pero que nos parecía natural.

¿Y tus referencias para llegar a “Los Mares de China”?

Nunca las he tenido presentes a la hora de trabajar. Realmente lo que he intentado siempre es no tener ninguna referencia. Por ejemplo, si me gusta escuchar a Billie Holliday iba a parecerme demasiado a ella y lo mismo ocurriría con Camarón o con Chet Baker. De modo que todo ese acervo que ha crecido dentro de mí he intentado no recordarlo, sino más bien he tratado de olvidarme de cualquier referencia.

¿Te esperabas el caluroso recibimiento de tu primer disco, “Los Mares de China”, entre el público?

No, pensábamos que iba a ser un disco hecho para nosotros, que no iba a tener mucha difusión. Justo cuando empezamos el disco comenzaba también la crisis, estaba todo decayendo. Las empresas fonográficas estaban dejando de ofertar. Así que pensábamos que nos íbamos a comer el disco con patatas. Aún así quería hacerlo para mí. Buscamos financiación para que me ayudaran a terminarlo. Y gracias a la gente que está muy empeñada en que esto salga adelante, como Juan Ibáñez o Javier Liñán de Volcán Producciones entre otros, hemos salido adelante.

Cada canción puede ser un single.. ¿Fue esta la intención a la hora de crear cada tema?

Así es. Cada una de ellas está trabajada como si fuera un single: con todo el cariño y el sentimiento de que sea universal y común a todo el mundo. Además, para cada canción buscamos un timbre distinto (piano, metales, cuerdas, etc.) que no perdiese el protagonismo a lo largo de la misma. Todo ello para que en cada canción te sumergieras en un viaje distinto. En definitiva, nos fue muy difícil decidir qué single iba primero.

Sin alejarnos aún de “Los Mares de China”, ¿por qué este título y no “Un beso de esos” como el nombre de la canción que recoge esos mares?

Por lo que define. Pensamos en el resto de títulos de las canciones y nos dimos cuenta de que si a un disco le pones “Soñar contigo” parece muy romanticón, muy cursi. Pero mi disco es un poco salvaje, suena a wisky, a humo, a club, a mundo, a piratas, a corsarios etc. Mi voz suena rota. Interiormente yo soy un poco picante. Así que Javier Laguna (compositor) se dio cuenta que dentro de “Un beso de esos” había una parte muy interesante que hablaba de algo que nos gustaría hacer a los dos: soñar, tener un barco de vela y ser piratas en los mares de China. Se trata de algo imaginario que, aunque nunca hemos estado en aquellos mares, está en la cabeza de cada uno. Porque todos somos un poco piratas.

El toque cubano lo podemos disfrutar en muchas de tus melodías. Además, trabajas con Manuel Machado y Pepe Rivero, dos maestros cubanos. ¿Cómo retratas la música cubana, qué significa para ti? ¿De dónde te viene el gusto por lo cubano?

Yo me acuerdo muchísimo de La Lupe. La música cubana la escuchaba en casa y creo que de alguna manera algo de resto queda. Son influencias que quedan en la forma de expresarte. Recuerdo la canción que dice: “Teatro, la vida es puro teatro…” Y en “No lo dudes”, hay algo de todo ese imaginario que teníamos de hace muchísimo tiempo. Además con estos músicos se consigue un combo que es una maravilla, a uno le obliga a ponerse las pilas. Manuel Machado y Pepe Ribero forman parte de nuestra banda, Yelsy Heredia (contrabajo) repite en grabación, no en directo, y Moisés Porro en percusión que repite con nosotros.

¿Has estado en La Habana? ¿Qué sensaciones recibes al llegar allí?

Pues como soy de Málaga y su centro se parece mucho a La Habana vieja, al igual que Cádiz, Carlos Cano. Pasear por esas calles, por esas puertas: los mismos portales que hay en mi tierra. Estamos hablando de algo muy parecido. De hecho cuando estuve allí, a mi me llamaban “hermano“o “gitano“, mientras que generalmente a los españoles les llaman “gallegos”.

En tus conciertos me sorprende cómo le cantas a la guitarra… ¿Qué es para ti este instrumento?

Es mi armonía principal, mi compañero, la base de mis canciones, la madera de la voz. Para mi la guitarra es la base sobre la cual se sostiene todo un templo que luego puede ir sostenido por pianos, trompetas, contrabajos, etc. Pero las columnas del templo están sostenidas, básicamente, por una guitarra. El inicio de todas las canciones está hecho con una guitarra. Además, mi compañero José Taboada es mi referencia armónica a partir de la cual empieza todo. En definitiva, para mi la guitarra es todo.

Para deleitarnos con tu música, ¿qué prefieres: espacios masivos o pequeños e intimistas?

Prefiero que la gente venga a verme a mí. Es decir, cuando se mezclan los públicos en conciertos en los que actúan varios grupos, la gente que no viene a ver a Zenet, no tiene por qué estar pendiente de mí. Sin embargo, me gustan los espacios abiertos, siempre que la gente venga a ver a Zenet ya que así consigo crear un clima en donde la persona que no pueda estar en primera fila pueda disfrutar de un sonido perfecto con los matices que caracterizan al contrabajo, a la trompeta o al piano, además de apreciar mejor la actuación. Así que podría decirse que, más que el tipo de espacio, prefiero evitar los carteles heterodoxos y quedarme con los carteles ortodoxos.

Toni ZenetSensaciones al componer… Estoy descubriendo.

Sensaciones al cantar… Encontrando mi lugar en la canción. Al cantar hay que interiorizar las composiciones, por lo que me voy encontrando con lo que hemos hecho en la grabación.

En el momento de grabar la voz en el disco, hay ocasiones que toca repetir algún verso más de una vez para perfeccionar el tono, el timbre o el volumen. ¿Crees que estas repeticiones pueden deteriorar la frescura de la primera “toma”? Al fin y al cabo el jazz es primera vez, improvisación, frescura, espontaneidad. ¿Tienes algún truco para que se mantenga esa naturalidad?

Hoy en día se utiliza el “tac” del metrónomo para que al cortar, gracias a esta marca se sepa directamente dónde hacer el corte. Sin embargo, nuestra forma de grabar está hecha como los nativos; sin ese “tac”. Hacemos una toma y el pulso es el natural, el humano. De tal manera que el ritmo de una canción puede variar de 120 mhz a 100 mhz y subir a 150 y bajar a 90 mhz. De modo que, en este sentido no es posible trabajar con el metrónomo. Así pues, la toma buena la dejamos guardada y la que es mala, a la basura. Pero si hay alguien que tiene dudas, repetimos la toma. Se asemeja un poco a la toma de cine.

¿Es verdad que has utilizado una manta en la cabeza para que tu voz se canalizara mejor por el micrófono?

No es así exactamente. Esto ocurrió cuando grabamos “Los Mares de China” en el pequeño local de Joshua Edelman de la calle del Rosario (Madrid). En la planta que da a la calle había un estudio con el piano y los demás instrumentos, sin embargo el cantante tenía que bajar al sótano para cantar. Y con el fin de que la voz no entrara y se mezclara por los micrófonos de los demás integrantes, me colocaron unas mantas colgadas en las escaleras que absorbían mi voz cuando subía el tono. Lo grabamos así, y no por separado, porque este disco se ha hecho sin metrónomo y de manera analógica. Todos cantábamos utilizando el pulso natural del corazón como se grababa antiguamente.

Cuando escuchas el resultado de cada trabajo, ¿te quedas satisfecho plenamente con lo conseguido, o eres de los que volverían siempre a matizar y a perfeccionar más el contenido?

No. Siempre pasa el filtro por todos nosotros. Es decir, cuando estamos en el estudio somos muy democráticos y siempre llegamos a un consenso entre todos. En este caso la opinión de Juan Ibáñez con la producción musical es importante, pero también la de José Taboada y de cada uno de los músicos que están es fundamental. Si hay consenso, una vez que damos el paso a la canción, está lista, ya no hay que arrepentirse.

¿Con qué tipo de jazz te quedas?

Con todos mis respetos a los grandes maestros del jazz, yo creo que hago una parte muy popular del jazz. Aún así, me gusta todo tipo de jazz, sobre todo el jazz que llega a la gente, el jazz vocal o las love songs.

¿Cómo ves el estilo “zenetiano” en el panorama musical?

Uno de los grandes piropos que me han dicho es que para mucha gente que había perdido la confianza en la música, les he devuelto al camino. De modo que espero aportar algo con mi música a toda esta gente.

Quizás este piropo tenga algo que ver con la forma de promoción de tu disco: “el boca a boca”

Otro piropo muy bonito… Y hablando de piropos, una vez me dijeron que ocupamos un lugar en la música que estaba vacío. Esto es muy importe, hay gente que necesita que ese hueco esté relleno por alguien. Por ahí empieza el “boca a boca” y parece que yo tengo mi pequeño hueco, suficiente para empezar a trabajar.

¿Con quién harías un dúo?

No me importaría cantar con Jamie Cullum, Mickael Boulet, o hacer un bolero con los grandes de este género. Sin embargo, lo que sería imposible es hacer un dúo con aquellos que no están vivos. Me encantaría cantar con Frank Sinatra, por ejemplo. Tuve la suerte de haber trabajado con Miguel Poveda, al que admiro y respeto mucho. Creo que es el más grande dentro del género del flamenco y que está generando una serie de debates en este país acerca de la música muy importantes. Es una persona que no teme a nada porque lo hace todo con mucho sentido y respeto. Para mí fue un sueño hecho realidad. En definitiva, suelo colaborar con otros artistas porque creo que me enriquece. Recientemente, Albertucho, un poeta urbano maravilloso que tiene una formación parecida a la mía y que estuvo haciendo una presentación en la capital, me pidió que colaborara con él. También tuve la oportunidad de colaborar con Clara Montes en “Sinfónica Clara”, trabajando con una orquesta de cincuenta músicos.

Toni ZenetYa desde niño has estado rodeado de música, luego te inclinaste por la interpretación pero hasta el día de hoy no hemos podido disfrutar de tu nuevo y primer disco, Los Mares de China. ¿Cómo resumirías el inicio de tu camino en la música?

Siempre ha sido paralelo a mi camino como actor. Era un amor imposible que yo tenía. Me inicié como actor interpretando en el colegio El Principito de Antoine de Saint-Exupéry. Me gustó y después trabajé con buenas compañías de teatro. Me inicié en el mundo de lo audiovisual. Interpreté a un protagonista importante en el cine como El joven Picasso. Gracias a eso viajé mucho pero aquel amor siempre estaba en mi cabeza, quería hacer algo. A principios de los 90 hice algunos intentos como SUR S.A., una banda de funky andaluz que muchos grupos han hecho después. Sin embargo, quizás estábamos en el momento y lugar no adecuados. Aún así, aquella época se agotó, yo fui madurando como persona y buscando nuevos referentes para hacer una música más madura con el fin de encontrar el contexto donde expresarme.

Has trabajado desde animador de barcos, actor, mimo hasta camarero, peón de albañil, vendedor de puestos de artesanía medieval, pintor de brocha gorda, profesor de teatro y algo muy particular que no llegaste a ejercer: “Tutor de la vida

Sí. Era vendedor de enciclopedias y debí vender una muy bien a un papá que me vio algo y me dijo: “Mira, yo si quieres te compro una enciclopedia pero quiero que le des clases a mi hijo de ética, de cómo afrontar las cosas, cómo acercarse al conocimiento, sobre metodología de estudio, en definitiva, de cómo tener una cierta responsabilidad con respecto al conocimiento”. Y desde ese momento me dije: “Toni, retírate de la venta de libros”. Así que le agradecí mucho al papé que me hiciera ese ofrecimiento pero le dije que mis miras estaban en otro lugar. Ese trabajo lo deje porque me parecía que era aprovecharse de la gente. De todas formas aunque he trabajado en muchos oficios siempre he tenido en la cabeza un objetivo: dedicarme al arte, a pesar de que la marea haya intentado llevarme de un lado a otro.

Futuros proyectos… En estos momentos estamos en plena gira: Ibiza, Almería, Galicia, Santander, etc. Tenemos previsto una presentación en el Teatro Español de Madrid el 24 de Mayo. Será en estreno grande. También estamos preparando el siguiente disco, que aún nos queda todo un año.

Un lugar del mundo… El barrio de pescadores de Pedregalejo, el lugar donde me crié en Málaga y en el que todavía hallo la paz. El olor de las sardinas hechas a la leña me retrotrae a cuando era chiquitín.

Un libro…Los estados fallidos” de Chomsky. En general me gusta la literatura de divulgación científica y de historia. La ficción prefiero verla en cine. Acabo de comprar “Cancionero malagueño erótico-popular”. Un libro muy pequeño que contiene mucho conocimiento entrelíneas.

Una película… Por el amor imposible y por la especial dedicación a la estética y la belleza diría “Muerte en Venecia” de Luchino Visconti y por el optimismo, “Todas las mañana del mundo” de Alain Corneau con la que me sentí muy orgulloso de ser artista.

¿Qué música escucha Zenet en su casa o en el coche?

Generalmente escucho recomendaciones y no mucha música vocal moderna ya que me suelo concentrar mucho en ella y luego no la puedo soltar, lo que me impide inventar nada después. Soy un amante de la música barroca. Con Jordi Sabal no puedo evitar que se me pongan los ojos vidriosos. Pero siempre depende del contexto en el que la disfrutes. Los fines de semana en casa con mi familia, mi mujer pone ópera mientras estamos con el niño. Para una cena con los amigos ponemos jazz de los años 40 ó 50. Sin embargo, el flamenco prefiero escucharlo con otra persona a la que también le guste y que comprenda el dramatismo de Camarón.

Por último, ¿qué es lo que deseas a tus seguidores? ¿Cuál es el mensaje que te gustaría se quedaran?

Diría lo que ha dicho siempre el maestro: “cada canción habla por sí misma”. El mensaje está dentro de la canción. Es como decir a un pintor que explique su cuadro, éste ya se explica por sí mismo. Creo que nuestra música también se explica por sí misma, sólo hay que escucharla y sentirla. Está llena de amor por la música porque nosotros amamos los géneros. Además, proponemos una serie de paseos.

Texto: Teresa Canive

Fotografías: Jorge Gago