De ratones y hombres, desbordando humanidad

Fecha: mayo 21st, 2012 | Autor: Elda Gómez | Archivado en: Actualidad | Tags: , , , , , , | Sin Comentarios »

La semana pasada acudimos a un abarrotado Teatro Español para dar cuenta de la obra que tanto nos apetecía ver, De ratones y hombres, y así, podernos formar nuestra opinión ya que las críticas que habíamos escuchado sobre este montaje habían sido muy dispares.

Es cierto que estamos antes un gran texto firmado por el Nóbel John Steinbeck allá por los años 30, los años posteriores a la Gran Depresión y que existe un cierto paralelismo con la situación económica de hoy en día que le debería dar un toque de actualidad y contemporaneidad a la obra, pero no se consigue.

Estamos ante una tragedia con todas las letras y en mayúsculas, que se desarrolla en otro continente, en otro ámbito, en otra época y con unos personajes que costaría bastante encontrar en el bar de la esquina de tu casa y eso no ayuda a empatizar con los conflictos que se van presentando y hace que el lenguaje excesivamente coloquial y actual que se emplea en los diálogos de la obra resulte, como mínimo, chocante.

George, interpretado por un soberbio Fernando Cayo, y Lennie, interpretado por un no tan soberbio Roberto Álamo – he de reconocer que yo esperaba un poco más de matices en la construcción de este personaje “con cuerpo de hombre y mente de niño” – rebosan humanidad, su relación es lo más bonito y lo mejor de la obra. Una relación de amistad, de ternura, de cuidar el uno del otro para combatir la soledad, de inocencia porque todavía tienen la esperanza de cumplir su sueño en un mundo hostil, frente al resto de los jornaleros que se encuentran en la granja californiana dónde se desarrolla la acción. Éstos ya no tienen tiempo para soñar, sólo para amoldarse a las circunstancias y sobrevivir, a excepción del precioso personaje del viejo Candy – otro gran trabajo de Antonio del Canal – y del negro Crooks. Grande la escena del establo cargada de símbolos en la que estos cuatro personajes, los más parias, se reúnen, comparten sus esperanzas, se atreven incluso a ser un poco felices… antes del trágico final, donde todas sus ilusiones quedan destrozadas.

Falta hablar del controvertido personaje de “la mujer sin nombre”, importante ya que es el único personaje femenino de esta tragedia y precisamente la que la desencadena. Encarna la tentación, los problemas, la incomprensión. Vive en un mundo de hombres con los que no se puede comunicar mientras ellos la tachan de puta y de provocadora. No es un personaje bien definido, no se si por culpa de la actuación llena de clichés de Irene Escolar, de la dirección de Miguel del Arco o si esta indefinición se encuentra ya en el propio texto de Steinbeck. Me quedo con la duda de si es otra paria más, inocente, con anhelos e incomprendida hasta la muerte – nunca mejor dicho – o por el contrario es una buscona, egoísta,  un mero instrumento del autor para llegar a la catarsis final.

Drama, por tanto, lleno de altibajos que no cumplió con mis expectativas – elevadas, eso sí – y no consiguió emocionarme pese a que desborda humanidad.

Texto: Elda Gómez